Hermandad: Estrenos Domingo de Ramos 2018

Un año más llegamos al Domingo de Ramos, día clave para todos nosotros.

Nuestra Hermandad se caracteriza por su humildad y sencillez, pero ello no implica que no tratemos con la dignidad y el cariño que se merecen a nuestros Titulares. Por ello, cada año intentamos mejorar y embellecer un poco más si cabe el cortejo procesional o nuestras Imágenes. Prueba de ello ha sido el altar instalado en el Triduo en honor de María Santísima del Consuelo.

Este año tenemos varias novedades. La primera de ellas es la nueva hora de salida, que será a las 19.00 horas, siendo a partir de ahora fija, no como anteriormente que variaba en función del horario invierno/verano. De este modo, tratamos de dar respuesta a la petición de la Asamblea de que la procesión se realizase a la luz del día.

Otra de las novedades introducidas en el cortejo procesional es la incorporación de niños hebreos, es decir, con una tela rayada en la cabeza y un cinturón a juego, ataviados al estilo del pueblo de Jerusalén que recibió a nuestro Señor.

El último estreno de este año serán las nuevas potencias que lucirá nuestro Cristo, adquiridas en Sevilla, gracias a las gestiones realizadas por nuestro hermano Alberto Galán, y adaptadas para nuestra Imagen Titular por la Joyería Siberjoyas de Don Benito. Después de 35 años, desde la adquisición de la Imagen de la Borriquita, renovamos la ráfaga que portaba desde entonces, y que seguirá portando durante el resto del año, reservando las nuevas potencias para ocasiones especiales.

Ráfagas del Cristo

Nuevas potencias del Cristo

El significado de las potencias de Cristo

Las potencias son “rayos de luz” que se colocan sobre la cabeza de Cristo para dignificarlo, simbolizar su divinidad y diferenciarlo de otras esculturas de santos, que van representados con aureolas en sus cabezas. Hay quien dice que cada rayo representa a Padre, Hijo y Espíritu Santo, el dogma de la Santísima Trinidad: Cristo Uno y Trino. Otros aluden al simbolismo de ser luz “Luz del Mundo”. Realmente, cada potencia refleja cada una de las tres facultades del Alma: entendimiento, voluntad y memoria.
Son realizadas en materiales metálicos, nobles o no, y a veces llevan incrustaciones de pedrería o marfil. Estructuralmente cada potencia consta de dos partes: el núcleo o “galleta” es donde va la ornamentación, en la que suele representarse una letra del monograma de Cristo (Cristograma), a saber “J” (Jesús) “H” (Hijo) “S” (Salvador), rematándose cada galleta por tres rayos o resplandores, que pueden ser lisos, plegados, ondeantes y a veces biselados.
Las potencias, aparte del objeto de ornamentación que conocemos, son un concepto filosófico del que ya Aristóteles habló en la Grecia Clásica y que retomaron filósofos católicos como Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura.
Aristóteles decía que los hombres teníamos 5 géneros de potencias del alma, de las que las más relevantes eran las “potencias intelectivas”: memoria, entendimiento (también llamado sabiduría) y voluntad que, conjuntamente, daban al hombre la capacidad de pensar, decidir por sí mismo, aspirar a la libertad y sobreponerse al mal. Los filósofos católicos fueron más lejos y en Jesucristo, Dios y hombre, unieron estas mismas potencias más desarrolladas, más perfectas, lo que le capacitó para asumir su destino, su Pasión, con fortaleza no sólo física sino de espíritu.
Dicho esto desde el punto de vista filosófico-teológico, volvamos al aspecto histórico-artístico. Así, desde el punto de vista iconográfico, la representación de Cristo con potencias arranca en el arte bizantino, en el que a Cristo se le representa con el nimbo del crucífero, en el que únicamente se veían tres brazos de la cruz griega (la que tiene los brazos del mismo tamaño), los dos horizontales y el vertical superior, pues el vertical inferior quedaba oculto tras la el cabello.
De aquí se comenzará a representar a Cristo con tres rayos de luz a modo de diadema que salen de su cabeza. Pero claro, lo que es fácil representar de esta manera pictóricamente, no lo era tan fácil en la escultura, y poco a poco se pasó del uso de las primeras potencias hechas en madera tallada, al uso de las potencias hechas en materiales nobles y con incrustaciones durante el Barroco.

Fuente: Blog ¡Al cielo, cofrade!

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